Delicias del mar
sucumben los astros,
belleza el reflejo
de un desepertar,
las olas los surcan,
en su regazo,
en noble espejo
se fue a mirar.
brillitos del cielo
que rozan el aire
y permanecen
en su lugar,
caminan maltrechos,
mendigan las calles,
resurgen en vano
sin rechistar.
Profundos silbidos,
ausentes, parados,
profundas miradas
sin revelar..
Tristeza callada,
silencio de halo,
la luna se esconde,
se vuelve a marchar.
Y así llega el día
dormido arrastrando:
bella luna llena
que hay que enterrar..
Maldito el dia,
bendita condena
la noche que apenas
me pude encontrar..
y entre aquel firmamento,
tantas estrellas pude contar..
tantas que a veces me acuerdo..
y a veces me vuelvo a matar,
En este oscuro, helado y bello
y tanto llanto y tanto mar..
tanto brillito, tanto destello..
sólo mío, de nadie más…


