Mar 24
2007

Ciro Ricardo Ambrosio Chávez

La luz interminable

 

la luz interminable
un susurro en el viento
que contiene volumen
te recita un verso

 

un canto hermoso
con timbre melodioso
una belleza infinita
no comparable con nada

 

el inicio o amanecer
y el crepúsculo hermoso
también puede ser
cercano a una mujer

 

un porque debo vivir
un motivo para resistir
la crueldad de la vida

 

mi fey mi esperanza
la chica de añoranzas
de sueños y desdeños
de misterios llenos
sus ojos hechiceros

 

aquella que es cruel
y me lastima con su ego
pero adicto me vuelve
y me gusta su juego

 

la saeta de sus ojos
que traspasa mi ser
y desnudo me siento
ante esa mujer

 

que es como ella
que tiene vida propia
y amo sus decisiones
junto a sus decisiones
junto a sus emociones

 

oh bendito seas tú mi señor
por concederme ver
a una mujer
en todo su glorioso esplendor

 

y aquel ser de luz
que a sus plantas me tiene
la pido un favor
no cambies nunca

 

no te buelvas sumisa
ante la fuerza bruta
inteligencia es tu arma
tu sonrisa un poder eterno
muy pero muy letal
pero que tiene un aroma bonito

 

no te dejes acosar
ya que el acosador así­ es
pero puede ser cazado
por ti sí­ por ti mujer

 

no te dejes embrutecer
con una cara bonita
un cerebro hueco
busca tu complemento

 

no seas luz
sé un sol que en candila a todos
con sólo un rayito
que se traduce en un beso

 

no seas infeliz
prometeme siempre reí­r
y si me lo permites
yo quiero sentir
esa felicidad
de hacerte feliz todos los dias de mi
vida

 

[piensa luego actúa
oh belleza andante
musa de este autor
jugando a ser poeta

Mar 22
2007

Ynés Trujillo Vidal

Me sabe amargor

En las confusas trincheras
con el animal dentro
en intocabilidad descansada
clarea el misterio de la nocturnidad
lleno de embrujos que se encaran.

El mundo se muere en mi mundo
aún con la carga de años tiernos
un constelado silencio
hace lí­neas negras de estos ánimos
irredentos.

Todo me pesca ingenuo
esclavo habitual en empeño profano
abierto de palabras desfiguradas
con todos los instintos adormecidos
y los pies clavados al cemento.

La salinidad desprendida del cuerpo
me arropa sebosa, un bostezo me calza
los ánimos en calles cargadas de sombras
somos inconclusos caballos de Troya
en nausea menor.

Alma hí­brida

 

Desvestir de í­dolo al cuerpo
y suicidar el beso desde lo alto de mis promesas
las horas atrapadas envejecieron confesas
en vaivenes de lágrimas despiertas.

 

Si tan sólo el alma se desvistiera
del corsé de la carne en bien se tenga
escondiéndose en la espesura de las sombras
hoyan los pasos bufones en huí­da gloria
a prestarse vida mortal
y arroparse corpórea penitencial.

 

La mortaja envuelve en sueño
todo lo callado
allí­ donde el murmullo del silencio
precede a las congojas de adioses.

 

El abrigo del frí­o
anega el alma prodiga
que busca asilo en alguna silueta
y cuando por éxodo en mortal despierta
inventa en el espejo a su mentira un dios.

 

El cuerpo adelgaza cuando el alma no se carga
aún en ocupación escondida se guarda
a tanta espera, con las horas, los dí­as
viene la partida en verbena
arrancándose como un soplo, hí­brida.