de México DF

DUELE SER COMO UNA ROCA
Duele ser como una roca,
fría, inmutable, sin vida;
llena de historias imposibles de contar,
una tormenta, y ella en silencio,
en calma, esperando el amanecer;
sola, incomprendida en medio de sus semejantes,
sin lagrimas esperando un final que no llegara,
con sueños delirantes de volar,
volar a ningún lado, sólo volar;
humedad en su interior, polvo rodeándola;
perfectamente divisible,
nada la mantiene unida;
si, a veces pienso que duele ser como una roca.
Duele ser como una herida,
sangrante al más ligero roce;
entumida de dolor,
infectada por la intemperie,
sin cura, aumentando día con día;
en espera de la imborrable cicatriz,
carcomiendo toda la piel,
sin dejar un sólo poro intacto;
si, a veces pienso que duele ser como una herida.
Duele ser como un fantasma,
transparente a la vista de todos,
ausente entre las multitudes,
presente entre las soledades,
conciente de la muerte,
rezando por que lo recuerden;
viviendo entre el viento,
durmiendo en algún sueño;
platicando con sollozos frente a su reflejo,
lagrimas de plata cubriéndole el rostro,
con un pasado aun distante de su olvido,
una rosa en su mano, y un paso al otro mundo
del brazo de la muerte;
si, a veces pienso que duele ser como un fantasma.
Duele ser como un sueño,
creyendo ser realidad cada noche,
viviendo en un mundo de fantasía;
sobreviviendo ante el insomnio
en la mente de todos;
y después caer muerto cada mañana,
si, a veces pienso que duele ser como un sueño.
Duele ser como soy
que algunas veces soy como una roca
impenetrable, estático a las miradas,
frío a las insinuaciones,
húmedo por la soledad,
encerrado en algún cajón,
escondiéndome de todos
creyendo que están tras de mi;
otras veces sintiéndome como una herida,
llorando sangre por mis venas,
con algún recuerdo adolorido
infectándome la memoria,
carcomiendo mis recuerdos,
entumido de dolor
con mi cura en una mano distante;
también suelo pensarme como un fantasma,
para que nadie quiera verme,
pensando en una vida recién acabada,
llorando por los rezos olvidados,
conciente de la muerte,
de la muerte que cuelga de mi brazo
arrastrándola a cada paso que ando,
un pasado sin olvido,
una lágrima y un recuerdo
y me duele ser como un fantasma;
y cuando estoy sólo, soy como un sueño,
llenándome de vida con cada noche,
de una vida imaginaria, casi como la realidad;
con un insomnio asesino en mi almohada,
listo para acabar conmigo en un instante,
sobrevivo sólo para ver mi muerte
a manos del amanecer,
si, a veces duele ser como soy.



